No puedo más. Os tengo que contar algo que hasta ahora nunca había revelado ¿vosotros os creéis que los perros ladramos porque si?, pues no, porque detrás de este cuerpo lleno de pelo suave y sedoso se esconde una leyenda.
En un valle vivía un señor, su nombre era Salvador pero se le conocía como el ciego, el estaba casado pero por un accidente perdió a su familia y la vista.
El hombre no se podía valer por sí mismo a sí que tuvo que recurrir a nosotros los perros. Él necesitaba un perro que sería sus ojos, así que quién mejor que yo un perro lazarillo.
El primer día que me mude con él, estaba muy asustado, él que no sabía lo que hacer, me contó toda su vida hasta que se aburrió entonces me sacó a pasear, el paseo fue corto porque yo no conocía nada de ese valle, cuando ya estaba en casa lo iba conociendo mas, me fui tranquilizando. La convivencia con él era buena.
Al cabo de un año, nosotros nos hicimos muy amigos y descubrimos un poder realmente fascinante, todo lo que yo veía él lo veía y todo lo que él pensaba yo lo pensaba, ese poder le facilitaba mucho a la hora de andar.
De vez en cuando al hombre le venían pensamientos de su accidente el recordaba que: habían pasado cuatro años desde su terrible accidente, iban montados en el coche su mujer junto con sus dos hijos gemelos que teñían cinco años, era un día nevado, el coche patinaba por el asfalto y apenas se veía algo, cuando de repente un camión choco contra ellos, el impacto fue mortal, fallecieron todos menos él pero desgraciadamente el quedo ciego, ya no recordaba nada más , esos pensamientos nunca los olvido día tras día los recordaba, pero a pesar de eso éramos muy felices.
Pasaron los años, Salvador envejecía más, claro yo también pero con el tiempo al ciego le diagnosticaron una enfermedad muy grave, al estar enfermo mi vida se convirtió en un infierno, me pasaba todo el día tumbado al lado de la cama en la que se encontraba el hombre, hasta que llego la hora y vino un señor:
- hola (le dijo al anciano)
- hola ¿Quién eres? (pregunto cuando le miraba de arriba abajo, llevaba una túnica negra con una capucha no tenia carne era un esqueleto)
- soy la muerte, ha llegado la hora ya no puede seguir viviendo.
- De acuerdo, tarde o temprano e de irme.
- Por ser tan bondadoso, le concedo un deseo.
- Lo único que quiero es duplicarme y reencarnarme en todos los perros de mundo. (Así fue, en un cerrar de ojos desaparecieron los dos)
Desde entonces cada vez que Salvador quiere decir algo ladra, aquí la historia de porque los perros ladra y la conclusión de de porque el perro es el mejor amigo del hombre.